EN LO PERSONAL Y EN LO PROFESIONAL: JORGE VÁZQUEZ
Por María del Pilar Badillo Virués
Parte 2/2
Parte 2/2
PB: Comenzaremos
con la parte profesional del talentoso joven Jorge Vázquez. Como he leído y
comprobado, es aclamado por la crítica como excelente y un conductor virtuoso.
JV: Uff. Se va a poner
serio…
PB: ¿Tuviste
una educación común o desde pequeño asististe a preparación musical especial?
JV: Fui
a la escuela en la mañana normal, fue en la prepa en donde me cambie a la
abierta, los sábados. Después fui a la escuela de música para niños, el CIMI. A
los doce años fue cuando entré a la Facultad de música. Fui haciendo las dos
prácticamente igual. Siento que más de lo que haya aprendido en la escuela,
mucho de lo que aprendí, lo aprendí en casa: leyendo, mi mamá es maestra, entonces
platicábamos. Recuerdo mucho toda la información que se me daba en la casa.
A
mis papás les encanta leer, ver películas de arte, fue algo natural. No fue
forzado nunca.
PB: ¿Cuál
era tu materia preferida?
JV: Geografía
e Historia. Me encantaba Historia. Muy nerd…
(ríe)
PB: ¿Qué
piensas acerca de la educación “común” de este sistema educativo acerca de la
apreciación musical? ¿Qué le quitarías, cambiarias y/o implementarías?
JV: No hay apreciación
musical, en realidad no hay apreciación por las Artes. Hay mucha gente en
Xalapa que tiene una super cartelera cultural y no va a ningún evento. Mucho de
eso tiene que ver también con que el artista no se acerca lo suficiente o
nosotros creemos que tenemos que rebajar como con agua el contenido para que la
gente los acepte y en realidad es: cómo saber atrapar al público para que
consuman tu producto. A final de cuentas el público consume. ¿Qué cambiaría?
Primero que los maestros tengan la inercia de hacerlo. Que las personas que
tienen enfrente les contagien el gusto. Una persona joven es un pizarrón en
blanco, les puedes escribir lo que quieras.
Muchas veces me topaba en las
secundarias a maestros que les decía que no me había dado tiempo hacer la tarea
porque tenía recitales, conciertos, exámenes e iba de tres a nueve a clases de
música y me decían “sí, pero tu compañerita que va de martes a jueves de cinco
a seis a natación si las trajo”… No es igual. Se topa uno con un grado, desafortunadamente, de ignorancia muy
fuerte. ¿Qué le quitaría? Nada, creo que hasta hacen falta más horas, hace
falta más acceso. También nosotros como artistas tenemos la responsabilidad de
acceso. Por ejemplo, en Filarmonía yo si dejo que los niños entren a los
conciertos. Al principio algunos lloraban. Hay mucha gente que me dice “oye,
hay mucho niño pero no hay ruido”, esa es la cuestión, hay que saberles cómo
dar el producto. Te tienes que poner ese objetivo, tienes que irlos a saludar.
Un niño ve el mundo de otra manera, no puedes recibirlos atrás del escenario
con la cara toda seria. Me acuerdo mucho de una niña que vino hace como seis
meses a un concierto y la mamá la llevo a saludarme, la salude y le pregunte su
nombre, le dije “bueno, ¿te gusto el concierto o no?”, me respondió: “no… Casi
no”, le dije “si me prometes que vienes al que viene te prometo que le vamos a
echarle más ganas”. Entonces es muy importante. La niña viene casi ya a todos los
conciertos, es muy importante dar ese acceso.
En realidad no hacemos
programas taquilleros, ni nada. Creo que es parte lo que les dan en casa, pero
también que el maestro se interese. Ese programa que tienen de los conciertos
didácticos, de meto a un autobús todos los niños que quepan, de la misma
escuela, de cierta condición social y los meten al teatro o a la sala para
cumplir con un número, eso no sirve. Estarle explicando a la gente como "conciertos para niños" es como pensar que el joven o el niño es menos
intelectualmente, siendo que el joven y el niño emocionalmente son las personas
más inteligentes, son las personas más receptoras; es el público más honesto.
Yo estoy completamente en contra de eso, de vamos a diluirlo con agua porque es
para niños, es didáctico. No tiene absolutamente nada que ver. Creo que es
responsabilidad de todo lo que los rodea: la gente en casa, en la escuela,
nosotros como artistas. Eso es lo que cambiaría.
La forma de educación,
no soy experto, pero creo que la razón de ser un país de tercer mundo viene
precisamente de esa falta, no solo precisamente en la música, estamos hablando
de pintura, de la lectura, es muy importante. Poder crear ciudadanos con una
opinión analítica y crítica es muy importante. Nosotros tenemos que poner
nuestro granito de arena.
PB: Como
mencionaba en un principio las redes sociales han evolucionado, entonces
tenemos fácil acceso a información, pero por la misma manera a veces nuestra
capacidad de pensar se ha disminuido y de tener opinión crítica, entonces algo
muy importante es que desde en casa se enseñe buenas cosas. Como tú dices, de
dar acceso a los niños de ir a los conciertos, de disfrutar y como tú que
tengan un recuerdo cuando crezcan “de niño me llevaban a…”, “lo sentí de esta
manera”, “ahora lo siento de esta”.
JV: Imagínate, le digo a
los músicos: tienen que saludar a los niños, cuando la gente se les acerque
salúdenlos. De por sí ya hay un espacio muy grande: el escenario con ellos. El
impacto que crea visual o mentalmente es uno. Tenemos que acercarnos y no es
por invertir, es que simplemente si nos paramos ahí y no hay gente ¿para qué?
Te digo, hay gente que me dice “ay, qué bueno estuvo el concierto” y los niños
“no casi no me gusto”, entonces hay que echarles más ganas en la que viene, te
dicen así las cosas como son, emocionalmente son mucho más inteligentes.
PB: Leí en un artículo que mencionabas el cómo la música clásica se ha dividido y el que se tornaba elitista. Entonces el tú dar
acceso a que todas las personas entren a un concierto de Filarmonía y la
aprecien es algo muy importante.
JV: Sí, es algo muy
importante. Si hay cierto glamour, no es un producto de masas, pero creo que
hoy en día tenemos las herramientas para poder tener un impacto mucho más
grande. Redes sociales es una herramienta muy importante, el impacto que tienes
es impresionante, nosotros desde que empezamos a hacer redes sociales hemos
subido más de 9,000 fans en la página de Facebook, todos los conciertos tú
sabes que se llenan y si es muy importante buscar ese espacio, que sea fácil de
llegar, que sea fácil de accesar. En el IMAC y en la Iglesia aquí en Coatepec
me han dado chance que aunque haya más gente de la que cabe podemos seguir
tocando y hay mucha gente joven.
Me acuerdo que hubo una ocasión donde tocamos
y alguien me dijo que iba a haber un partido de futbol, el año pasado en abril,
y había mucho chavo parado atrás, yo me puse a pensar: qué importante es que
ese día, un domingo a mediodía en donde pudieron haber echo cualquier otra
cosa, se hayan animado a venir al concierto, eso es muy importante. Creo que el
éxito del proyecto es eso, que haya accesibilidad y que es una orquesta en donde la gente se
siente bienvenida, que eso es muy importante. Recibirlos con una sonrisa y
siempre saber que nos debemos a nuestro público.
PB: Cuéntanos
acerca de tus proyectos actuales.
JV: Actualmente Filarmonía
me mantiene bastante ocupado. Me encanta el proyecto, en verdad me fascina, es
algo muy bonito. El equipo con el que tengo la oportunidad de trabajar es
increíble, los músicos también, tanto artístico como profesional es increíble.
Tengo una orquesta de cámara en Miami, también dirijo otra orquesta al norte de
Nueva York, son menos conciertos al año, pero también me tiene ocupado. Hago
muchas competencias internacionales fuera del país, sobretodo en Europa y
últimamente he estado trabajando mucho como asistente de mi maestro en Polonia,
Inglaterra y en España. Entonces también cuando no estoy aquí, de repente estoy
allá, entro y salgo, por eso te digo que casi no tengo tiempo libre.
PB: Sabemos
que estudiaste en Estados Unidos un periodo de tiempo, ¿cómo fue tu preparación
allá?
JV: Fantástico, a mí me
encanto. No me costó trabajo adaptarme, me costó trabajo el vivir solo el
primer año, pero a la cultura no, al idioma tampoco. Me gustaba la idea de
estar allá, era algo que soñaba quizá poder hacer y de repente lo tenía ahí. Fue
increíble porque también llegando me dijeron “una cosa es salir al extranjero a
hacer tus estudios y regresarte, y otra es querer hacer carrera en primer
mundo”, me acuerdo que mi colega el que me lo dijo también me comentó “si
quieres tener un lugar aquí, los lugares están, pero tienes que ganártelo,
porque no nacimos aquí y esto que tenemos alrededor no es nuestro”. Él también
es mexicano. Entonces si quieres conquistar tienes que trabajar más que los
demás. Me acuerdo que fui a un festival como al año de que entre a la
universidad donde veías gente de las mejores escuelas de Juilliard, de Manhattan School of Music, niños de quince años tocando como
uno jamás soñó tocar y me acuerdo que el maestro me pregunto: “¿cómo ves el
nivel?”, y yo de “es impresionante”. Jamás había visto algo así y me dijo “tú
podrías hacer algo así, solamente tienes que trabajar más que ellos”. Y sí,
toda esa gente trabaja muchas horas y a mí me encantaba el hecho de poder estar
allá. Sí extrañaba, quizá, la comida, mi familia pero eso no era un obstáculo
para seguir. No fue pesado, lo pesado fue, a veces, tener que luchar contra el
origen, económicamente o a veces mentalmente. Traemos una cultura muy distinta,
no es una cultura competitiva, es una cultura como de compadecimiento, pero una
vez que se pudo quitar eso a mí me encantaba estar allá, adaptarme a todo me
gusta y me gusta mucho viajar, así como también me gusta mucho estar aquí,
siento que se complementa las dos partes.
PB: ¿A
qué edad te fuiste a Estados Unidos?
JV: 18
años.
PB: Claramente,
además, eres un violinista reconocido, ¿cómo es que nace tu gusto por este
instrumento?
JV: No creo que haya
llegado a ser un violinista reconocido, sí llegué a tocar decentemente pero de
violinistas reconocidos los que hemos traído.
Fue muy chistoso porque
en el CIMI te pasaban muchos instrumentos y me acuerdo mucho que traían
maestros a qué tocaran su instrumento, me acuerdo que muchos vinieron y nada me
llamaba la atención (ríe) y de
repente vino un maestro a tocar el clarinete y yo quedé enamorado, dije “wow”,
yo quiero tocar el clarinete, entonces ya era casi al final de las pruebas,
subí a la dirección a decirles que quería tocar el clarinete… Ya no había
espacio para clarinete, la secretaria del CIMI que la quiero mucho, en ese
momento me regaño horrible, me dijo que era un irresponsable, que debí haber
escogido instrumento antes porque ya no había espacio más que para tocar, creo,
percusión y violonchelo. Así me la pusieron. Fui a mi casa, mis papás hablaron
y alguien nos dijo que mejor violonchelo que percusión, entonces me
consiguieron un chelito y todo, fui a la clase con un maestro que ahora toca en
Filarmonía: el maestro Alfredo.
Me acuerdo que no me gustaba (hace cara de desagrado), yo no quería,
había que sentarse y poner el chelote. Me acuerdo que mi abuelo me llevaba a
las clases de música y le decía “oye, ayúdame con el chelo” y me respondía “no, apréndelo a cargar. Porque si ya te vas a dedicar a esto...”. Yo me acuerdo de
pensar “Me voy a dedicar a esto, ¿a dedicarme a cargar esto toda la vida?”.
Seguía yendo a la Sinfónica, quizá con un poco más de atención, ya no era tan
aburrido para ese entonces y me acuerdo que termine el primer semestre y le
dije una noche a mi mamá que ya no quería tocar el chelo, “ya sé que quiero
tocar, quiero tocar violín”, “porqué”, porque los chelos según yo en aquel
entonces, no tocaban casi nada y los violines tocan todo el tiempo. Entonces
fuimos a la escuela, había un espacio para violín y ya, fue que así empecé con
el violín.
PB: Pero
esa noche lo pensaste o ¿cómo fue que decidiste?
JV: Regresando de la
Sinfónica. Me acuerdo que había un solista de violín y después fue que le puse
más atención y dije “yo quiero tocar violín”.
PB: Al
terminar la universidad tengo entendido regresas a México, ¿cómo es que tomas
la decisión de volver?
JV: (Piensa)
Mmm, no fue consiente, fue todo un proceso. Pasaron unos problemas allá en la
universidad, en Miami. Tuve que salir y hablé con mi maestro, que él también
tuvo que salir de la universidad y me acuerdo que le dije: “maestro, ¿qué va a
pasar?, ¿qué voy a hacer?” Y me dijo, “bueno ya, te preparé. Tienes que
seguirte preparando, ve a tomar clases con otras personas, ve a competir. Sal”
Y en eso se armó la Orquesta de Miami que ahora dirijo y me invitaron a ser
director, entonces seguí trabajando con esa orquesta y cuando vi el resultado
con la orquesta recuerdo que platicando con unos amigos en Estados Unidos me
preguntaban sobre Xalapa y les dije: en Xalapa hay músicos extraordinarios, tengo
colegas que están en Juilliard, que están en Europa en los mejores
conservatorios. Hay mucho músico mexicano muy bueno. Y me dijeron “¿de verdad?
No creíamos que en México.” Porque obviamente lo que se vende allá afuera no es
precisamente lo mejor. Me acuerdo que pensé toda esa semana: bueno, si en
Xalapa hay tanto músico ¿por qué no probamos a hacer una orquesta allá?
Filarmonía fue lo que me trajo de regreso a Xalapa y en realidad siento que he
regresado pero parcialmente porque todavía tengo las maletas ahí en el cuarto,
como que empaco y desempaco.
PB: ¿Cómo
era tu perspectiva siendo residente de Estados Unidos acerca del desarrollo de
la música en México?
JV: Hay mucha madera, como
en todo, mucho talento, mucho potencial, pero desafortunadamente siempre se
queda ahí. Tienen muchos aspectos que ver, primero, en México una vez me decía
una persona “para hacer un proyecto en México primero hay que aceptar una cosa:
que nada funciona y que va a haber pared antes de empezar a caminar”. Entonces
eso es un reflejo de nuestra ética social, como de trabajo, y creo que
cambiando esas dos piezas todo va a ser diferente, porque la única diferencia
que yo veo muchas veces entre lo que hacen en primer mundo y lo que hacemos
aquí es simplemente: la ética de trabajo. Eso se lo digo a la orquesta, la
única diferencia es que ellos se preparan y nosotros no, siempre es al “ahí se
va”, al último minuto. El día que cambiemos eso, en lo que sea, el día en que
entendamos que si todos los engranes funcionan: todo funciona, o que si te va
bien a ti me va bien a mí, porque eso es en automático.
Creo que ya hasta nos
deberíamos cansar de decir “aquí hay”, porque sí, pero, sino trabajas en
proporción a tu talento es como si no tuvieras. Entonces no sirve de nada tener
talento, hay que trabajar.
PB: Has
dirigido en Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, España, Portugal, México y
Rumania. ¿Cuál ha sido tu percepción acerca del trabajo realizado en cada uno
de estos lugares?
JV: ¿Qué percepción? Que el
mundo es muy grande, que hay muchas culturas, que nunca ningún lugar es igual,
hasta dentro del mismo país. Y es como que de repente ya no comes del mismo
sabor el plato, te dan todos los sabores contrastantes y que también hay muchas
similitudes, de comportamiento, de reacción, sobre todo uno como cabeza del ensamble,
que tiene la responsabilidad de llevar el ensamble de punto A a punto Z para
poder llevar el concierto. Que somos muy similares y que las culturas son muy
diversas, todas las orquestas responden a diferentes comandos, a diferentes
tipos de estándares, a diferentes formas de trabajar.
Mantengo una línea, yo
trabajo aquí como trabajo allá afuera. Y la expectativa que tengo de la
orquesta aquí es igual o más alta que la que tengo de allá afuera, porque como
decíamos, yo estoy viendo que se puede, como
mexicanos tenemos esa responsabilidad. Sobre todo si ya tengo la
información de cómo se puede hacer, cómo se puede lograr, construir la
orquesta, construir un proyecto, construir un concierto; la información es
poder.
PB: Como
mencionaba en un principio, el objetivo de esta entrevista y de la sección es
que veamos a las personas que cambian el mundo, que tal vez ellos no lo vean de
esa manera, pero la verdad cambian vidas, cambia vidas su forma de pensar y la
forma en cómo lleva su propia vida. Es algo muy importante.
¿En
qué lugares de México te has presentado?
JV: Aquí en Xalapa y en
Puebla. He intentado contactar a directores y a orquestas, pero también me di
cuenta que ya tienen su rutina, sus círculos, sus directores y por eso hice mi
orquesta, porque además es como empezar desde cero, sin vicios, ni nada.
PB: Filarmonía
da su primer concierto en 2015, pero ¿en qué momento nace la idea de crear este
proyecto?
JV: Fue en noviembre de
2014 que dije: voy a hacer una orquesta en Xalapa, va a ser una orquesta buena,
va a ser un proyecto que se va a construir de cero para arriba, pero el primer
escalón va a ser lo más fuerte que se pueda. Quiero tocar con los mejores
músicos que hay en la ciudad, quiero tener los mejores solistas y ¡pum! Nunca
creí lo rápido que se pudiera hacer, lo que me ayudó es que he aprendido a
reaccionar a todas las respuestas y a capitalizar en todo lo bueno y saber
eliminar lo malo lo más rápido posible.
PB: ¿Cuál
es el objetivo principal de la Orquesta Filarmonía?
JV: Hacer música, buena
música con el estándar lo más alto posible en ese momento y compartirla.
No es normal todavía en
México ensayar menos de cinco días, eso en el mundo está obsoleto, ensayar tres
veces es un lujazo. He ido a Londres a asistir a mi maestro muchas veces y
tienen un concierto con mucha presión, hay siete críticos en la audiencia.
Londres es de las audiencias más exigentes de todo el mundo, la gente va con
partituras a los conciertos, de verdad es una presión muy fuerte. Ensayan de
tres a seis el día del concierto y a las siete y media tocan. ¿Qué es lo que
ellos hacen? Todos llegan preparados, el solista llega preparado, la orquesta
está preparada y el director está preparado. Es impresionante el resultado.
Hablando con el titular de la Sinfónica de Berlín que es otro de mis mentores,
me decía: “yo tengo el lujo de tener tres ensayos cuando el programa es muy
duro; cuando ya lo hemos tocado: ensayamos el día del concierto; cuando es un
programa normal: ensayamos dos veces; si ya lo tocamos con el solista o si el
solista ya lo toco con la orquesta aunque sea con otro director: no se ensaya”.
Cuando ves que ese es el estándar y ves que ensayan cinco días para un
concierto y el resultado es bueno, pero no es igual, ¿cuál es la cosa?, es
simplemente cambiar el enfoque, porque de que se puede, se puede. No hay truco,
no hay magia, no son superiores, es simplemente la forma en la que lo hacen.
Siempre hemos hecho cuatro ensayos, algunas veces hemos ensayado dos veces,
comencé a ver que se empezaban a acomodar y empecé a apretar. Si me he dado
cuenta que ha habido un cambio en la forma de trabajar de los miembros. A mí
como director ya no me va a tocar ensayar una semana completa.
Tener a la orquesta
sentada ahí es mucho dinero, es un pozo sin fondo. Estamos teniendo una crisis
mundial en la música clásica. Hay orquestas en todo el mundo que están quebrando y orquestas en verdad emblemáticas,
eso te está dando un aviso que está a la vuelta de la esquina, que los trabajos
ya no serán de por vida y que va a ser el que haga el mejor trabajo al menor
precio y el menor tiempo. Es así. Le digo a la orquesta que eso de ensayar
cinco veces es un lujo. Ese día de la Heroica salió con dos ensayos, porque la
orquesta ha creado una condición de poder trabajar así. A la gente no le
importa si ensayas cinco veces o una vez, la gente quiere ver un buen concierto
y siempre les digo: a la gente no le interesa, la gente quiere un buen
concierto y nosotros tenemos que entregar ese producto al mejor nivel que
podamos.
PB: ¿Cómo
viviste el primer concierto?
JV: Muy estresante, muy
intenso, porque antes hacía todo. Yo ponía las sillas, imprimía los programas,
imprimía la música, contactaba a los músicos, hacía los ensayos, recogía el
lugar donde habíamos ensayado o tocado. Fue muy estresante, pero fue muy
emotivo, fue muy fuerte. Hubo magia ese día, gracias a los músicos, no creo que
haya sido yo, fueron ellos. Algo paso con el público, además, ponte a pensar:
es un público que tiene a una orquesta que toca todos los viernes y es una de las
mejores orquestas del país, haber tenido esa reacción de los músicos fue algo
muy especial. No te podría decir ahorita, quizá en seis años te lo podría
definir, ahorita no sé.
Fue un momento muy especial. Me acuerdo que no pude
dormir esa noche del concierto, la posterior, me quedé pensando: es que aquí
hay algo, solamente hay que poner el trabajo pero aquí hay algo,
definitivamente, esto no es normal. Hay que hacerlo… No sabía en ese entonces
qué iba a hacer, ni cómo iba a ser, pero sabía que teníamos que seguir haciendo
algo, fue un momento muy especial. Me inspiro.
PB: Tengo
entendido que tanto los ensayos como los conciertos cambian de locación,
¿Quiénes han sido apoyo para la realización de estos?
JV: Muchas personas, muchas
instituciones. Desgraciadamente hay muchas instituciones que no tienen la capacidad
de tener continuidad en lo que hacen o en lo que dicen y eso es muy dañino aquí
en el país, se pierde continuidad con todo. La gente dice que sí, la gente dice
que no, en la Universidad Veracruzana nos pasó con la administración anterior
en Difusión cultural, nos dijeron “si y no, si y no”, nunca tuvieron los
pantalones de decirnos los de rectoría que no, pero tampoco nos decían que sí,
querían sacarnos dinero y si yo tengo dinero primero voy a pagarle a la
orquesta, ellos trabajan gratis.
Pero, así como te encuentras gente que te
bloquea absurdamente, te encuentras más que te tienden la mano, por ejemplo el
Ensamble de Música Antigua Corazón con Manos se sumó al staff, han hecho del
proyecto prácticamente su proyecto, estoy sumamente agradecido, de verdad, no
tendríamos tantos conciertos si no fuera por ese equipo. El Instituto Superior
de Música, su director y su subdirector, así como todo el staff del instituto,
lo que en la UV me costó ocho meses intentarlos convencer de algo, ahí fueron
quince segundos, dijeron: adelante. Con todo lo que pueden nos ayudan, estamos
también sumamente agradecidos, yo no estudie ahí, no soy alumno de ahí, soy
alumno de la UV y ahí me recibieron como si hubiera sido mi escuela, hasta los
policías de la entrada; te das cuenta de la mentalidad. En Esperanza Azteca
también el maestro Eduardo Miramontes nos ha estado apoyando últimamente, los
de aquí de Coatepec. Queremos empezar a traer más artistas, que los niños los
vean. En el IMAC, tanto la anterior como esta administración hay apoyo, el
municipio en general nos ha apoyado bastante.
Muchos individuos, mucha gente.
Yo siempre digo que Filarmonía es gracias a la suma de todas las voluntades que
trabajan ahí, todos, cada uno de los músicos. Es muy importante la continuidad,
porque estas gentes que te acabo de mencionar nos han tendido la mano,
han estado dispuestas a hacer ese esfuerzo. Un objetivo se logra cuando hay
continuidad y que la continuidad siempre sea hacía arriba. Yo con ellos estoy
sumamente agradecido y sí, hay que darles crédito. No sería posible la orquesta
si ellos no nos echaran la mano.
PB: ¿Cómo
surgen las master class?
JV: Hay mucho artista de
fuera que conozco o que no conozco pero me han contactado, que quieren trabajar
conmigo o que quieren venir a tocar a México y dije bueno, cómo podemos
traerlos, no les puedo ofrecer dinero, la orquesta no me da nada de dinero:
brindándoles una experiencia quizá más completa. Y cómo puede eso retribuir a
la orquesta y a la comunidad de jóvenes que nos rodea. Pensé en hacer clases
maestras, en realidad a los artistas los volamos, porque cobramos muy poco
dinero y con eso exactito sale para el vuelo, se quedan en mi casa y yo los
llevo y los traigo, lo hago con mucho gusto. Y salió que empecé a platicar con
muchos estudiantes y hay común denominador, sienten que no hay suficiente
acceso a formación gourmet y dije bueno, si están aquí y quieren, era la
combinación perfecta. Desafortunadamente a veces los estudiantes no se animan
bien, como que llegan medios temerosos a las clases, pero creo que poco a poco
una vez que sepan que solo traemos artistas de primer nivel: solito se va a
hacer. Los artistas han comprendido bien que es un proceso y los han animado y
acercado.
Es una forma de poder retribuir, que vengan, toquen, enseñen, que
ellos compartan acá. Crear esa red es muy importante, porque yo así me pude ir
a Estados Unidos, alguien trajo a la que era mi maestra de violín a Puebla a un
festival y gracias a eso fue que hice el contacto, de otra manera cómo la hubiera
yo conocido, no había ninguna opción. Quizá no ahora pero con tiempo a través
de Facebook pueden crear un contacto y crear una oportunidad como yo la tuve
pues que mejor.
PB: Como
desde un principio noté, tienes una admirable calidad humana, Filarmonía ha apoyado
nobles causas recaudando fondos con algunos conciertos. Siempre he pensado que
no hay mayor paga que apoyar a alguien y ver en algún o algunos rostros
satisfacción. ¿Qué aprendizaje te deja a ti el llevar a cabo este tipo de
eventos?
JV: Que el objetivo por el
que hacemos esto es más grande que nosotros mismos, es eso. El primero que
hicimos así fue a beneficio de una compañera que tenía un linfoma, yo fui con
ella a la Facultad, me llegó así de sorpresa porque además un compañero
falleció de un cáncer, yo no sabía que estaba enfermo y fueron las dos cosas
así de repente. Vi que mucha gente empezó a hacer conciertos y dije bueno,
nosotros nos vamos a sumar y ahora ya se recuperó, ya regreso a trabajar en la
Sinfónica y ¡qué gusto! Nosotros no dimos todo, pero hasta mandar buena vibra también
ayuda. Somos todo lo que nos rodea y sí es más grande que nosotros, es más
grande que la carrera, es más grande que lo que sea y sobre todo si lleva un
propósito todavía más humano que hacer música ¡ah, qué mejor!
PB: Con
10 eventos ya registrados en su itinerario y entre ellos 6 en Xalapa, invita
por favor, a todo el público que nos está leyendo y/o escuchando para
presenciarlos y vivirlos.
JV: Ah, ¿checaste mi
itinerario? (sonríe)
PB: Claro
que sí… (Reímos)
JV: Está bien, tenemos
próximo concierto, estamos checando todavía si es el 24 o el 25 de marzo,
también el lugar está confirmar. Pero tenemos ya seguros dos conciertos en
mayo, el 6 y el 13 de mayo viene una violinista extraordinaria de Nueva
Zelanda: Amalia Hall, que tuve el honor de trabajar con ella el año pasado y
quiere regresar, entonces vamos a volver a hacer dos conciertos y es un super
honor, porque de verdad es una artista de primer calibre y tenemos más, tenemos
unos chelistas, unos cantantes, otros violinistas, no quiero decir todavía
porque trabajamos siempre con la sorpresa de la cartelera. Pero el próximo
concierto lo anunciaremos en Facebook.
PB: ¡Ahí
estaremos! ¿Qué sientes presentarte, en este hermoso pueblo: Coatepec?
JV: Me encanta, porque
Coatepec es como casi Xalapa, puede que mucha gente difiera, sobre todo
los coatepecanos, porque Coatepec es bellísimo. Yo venía mucho acá los fines de
semana cuando niño, siempre a caminar, a tomar café, a pasear. La Casa del Tío
Yeyo, que me encanta, es un restaurante espectacular, la comida. ¿Qué me gusta
de Coatepec? La gente, el trato de la gente. La iglesia de Guadalupe es
preciosa, pero además de ser preciosa tiene una acústica extraordinaria. Hay
gente que ha venido de fuera y me ha dicho “¡Qué iglesia!”, tiene una acústica
perfecta, el padre es sumamente accesible, todo el staff de la iglesia siempre
nos ha recibido con la iglesia llena. ¿Por qué no seguir regresando? Tiene
todo, está fácil de llegar, está preciosa, nos dan chance de tocar, la gente
viene. A mí me encanta tocar aquí en Coatepec.
PB: ¿Qué
es lo que más disfrutas de Coatepec?
JV: La vibra de la ciudad,
está muy cerca de la capital pero no ha perdido su esencia Coatepec y no la
tiene que perder porque ¡qué placer venir a Coatepec!
PB: Para
finalizar, por favor, danos un mensaje para todos los músicos principiantes,
avanzados y maestros, que como tú, sienten esta pasión por el arte de la
música.
JV: Que querer es poder, y
ya, todo lo que eso implica. De verdad para poder lograr algo que amamos tenemos
que quererlo y trabajar en proporción al amor que le tenemos. Es como a una
persona, si de verdad quieres a alguien estás dispuesto a hacer lo que sea por
esa persona y es igual por la música. Siempre y cuando seas honesto, y saber
que no es acerca de nosotros, es acerca de la música que tiene un propósito más
allá de lo que nos pueda pasar o pueda afectarnos a nosotros mismos.
PB: A
los maestros, a los más avanzados, ¿qué les dirías?
JV: Que inspiren a la gente
que los rodea, porque el impacto que ellos tienen en la vida de los jóvenes es
más grande de lo que se dan cuenta.
PB: ¡Muchísimas
gracias! Ha sido un placer tenerte aquí, que nos compartieras un poquito de ti
y de tu vida personal y profesional. Agradecemos que hayas sido el que estreno
la sección.
¡Nos leemos en la
próxima!




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