A mis maestros


A ti, que me cambiaste la vida.

(Se preguntarán porqué comienzo este escrito -tuteando- y es por una simple razón: la mayoría de mis mejores maestros también se convirtieron en grandes amigos. Algunos fueron ellos los que me pidieron hablar de -tú- en lugar de -usted- y se los agradezco).


Comenzaré agradeciéndote todo lo que me brindaste o brindas para mi formación profesional, pero además lo que haces por mí en mi vida en general. No sabes lo mucho que aprecio el tiempo compartido para transmitirme un poco de todo lo que sabes.

No nombraré a personas en particular, pero si estás leyendo esto es porque te lo hice llegar por algún medio ya que eres uno de los maestros que me cambió la vida. Aún te recuerdo con cariño y además de agradecer todo lo que me enseñaste o enseñas, agradezco tu amistad. 

Sé que dedicarse a la docencia no es fácil. Se necesita tener un conocimiento amplio, disciplina, tolerancia, bueno, lo común en cualquier profesión, pero algo que no puede faltar: don para enseñar. Eso no lo tienen todos. Así como tuve grandes maestros como tú, también tuve otros con los que no daban ganas de entablar amistad. Para qué, si enseñaban por compromiso; eso es lo peor que puede percibir un estudiante.

No hay nada mejor que ver a alguien mostrar a sus alumnos los temas con pasión y reflejarles lo bonito que es saber de ello. En particular, necesito personas así en mi vida, que me muestren lo bien que es aprender de algo; aunque ese tema no sea mi punto fuerte.

Qué otra mejor arma para cambiar al mundo que la educación. Y tú la tienes, tú me permitiste obtenerla, pero además me mostraste cómo utilizarla para defenderme y alcanzar las victorias hoy logradas. Parte de lo que soy hoy te corresponde y eso es algo que jamás acabaré de agradecer. 
Tal vez te conozco de hace ya varios años, tal vez apenas coincidí contigo, pero repito, no dudes que si te hice llegar este escrito eres importante. 

Ojalá más de tus alumnos se tomaran el tiempo de ser agradecidos. Sé que hay días en que los ánimos no son los mejores, pero el aula de clases se convirtió en un pequeño escape para que tú y tus alumnos mejoraran sus días. A mí me pasó contigo y también lo agradezco. 

También te doy gracias por todas las veces que me estrese gracias a ti, por las correcciones que hiciste en mí y los regaños que seguramente me diste por hablar en clase o llegar tarde. Me continúo formando gracias a esos recuerdos. 

Gracias por ser el día de hoy mi amigo/a, además de mi maestro/a. También cuenta conmigo. 

Feliz docencia a ti que cambias vidas.



Mis medios de contacto son Pilar Badillo Virués en Facebook, @pily_virues en Twitter, Correo electrónico: pily_18feb@hotmail.com. Nos leemos pronto. Un placer escribir Argumentum para ustedes.

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